Cesia Carrizales

El tiempo, como lo entienden los humanos es una medida ilusoria, un intento más del hombre para comprender y encasillar en sus propios términos el mundo que le rodea. Minutos, horas, días, años, son irrelevantes para la naturaleza. Este mundo ha existido desde mucho antes de que nosotros dividieramos los cambios de las estaciones en meses y va a continuar existiendo mucho despues de que nuestro tiempo se haya agotado.

Aún así, resulta imposible no notar; no reconocer; el conflicto constante entre el tiempo y el objeto. El uno sigue su curso, impasible, mientras que el otro lucha sin descanso por permanecer; por sobreponerse al paso de los años. Grietas, desgastes, heridas y polvo son rastros de este conflicto en el que lo efimero se empeña en sobrevivir, en aferrarse a su propia existencia contra un ente omnipotente que, algún día, acabará por consumirlo todo.